Dios nos Habla para que le Preguntemos y Esperemos su Respuesta
Hechos 9:4-6
y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? y le dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.
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No hay que tener ninguna duda de que Dios nos habla y que al mismo tiempo podemos preguntarle en oración cualquier inquietud con respecto a nuestros planes o futuro de vida.
En este sentido, tenemos un Dios que no es mudo, que no es soldó y que mucho menos está muerto. Asimismo, existen diversos pasajes bíblicos que demuestran y dan testimonio de que Dios escucha y responde las oraciones.
Por consiguiente, de la misma manera que Dios le hablo a pablo y este le respondió preguntando: ¿qué quieres que yo haga Señor?, y por medio de esa pregunta, pablo conoció el propósito de su vida.
Sin duda alguna, qué a Dios no le disgusta que le preguntemos o que le expresemos Señor que quieres tú que yo haga con mi vida, con mi matrimonio, con mis proyectos, con mi familia, con mis negocios, con mi futuro y frente a cualquier situación que estemos viviendo.
Definitivamente, no debemos tener miedo en preguntarle a Dios con un corazón humilde, sincero, humillado y dispuesto a obedecer, ya que es necesario para conocer sus planes y su propósito divino para con cada uno de nosotros… Teniendo en cuenta, que sus planes o pensamientos son de bien y no de mal a fin de darnos un futuro lleno de esperanza, paz y seguridad.
En resumen, Dios nos habla para que le preguntemos como pablo: ¿qué quieres que yo haga Señor?, y esperar esa respuesta de su parte en la que nos indicara lo que debamos hacer y obedecerle sin demora alguna porque sus caminos son una senda agradable que trae satisfacción.
Preguntémosle a Dios que el Escucha y Responde Nuestras Oraciones
Oración
Gracias Padre bueno por hablarnos, escucharnos y respondernos para decirnos lo que debemos hacer con nuestras vidas. Gracias porque tú tienes pensamientos de bien y no de mal para con nosotros… Porque tu voluntad es buena, agradable y perfecta en el nombre poderoso de Jesús, Amén.